julio 23, 2014

Opinión / Tony Phillips / Crisis Europea: Pacto de austeridad, callejón sin salida

Por ED - Vie may 18, 8:29 pm

@Tony Phillips / periodista y economista irlandés*

Tras cinco años de declive económico, Grecia llegó a las elecciones de 2012 con su PIB nuevamente en territorio negativo. Según algunos indicadores, en solo cuatro años se registró una contracción del 21% en el PIB griego.

 En un café a pasos de acrópolis, la activista antideuda y miembro de consejo para la auditoria social de la deuda externa de Grecia, Cristina Laskaridis me explicó la gravedad de la situación y la inmensa impopularidad del acuerdo con la Troika, los fondos globales multilaterales, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea que maneja su propia fondo de “rescate” (denominado EFSF en inglés) bajo Klaus Regling, exdirector-general de la comisión europea de asuntos económicos y financieros. Había dos partes del acuerdo, a la re-estructurización de la deuda externa y el memorando (donde se escribió las detalles de las medidas de austeridad, denomina ajustes en Latinoamérica).

 En cuanto la quita de la deuda (default) fueron relevados €100 mil millones en deudas, pero al costo de asumir otros €150 mil millones en nuevas obligaciones. Pero lo que recibió un gran rechazo en las elecciones griegas del 6 de mayo fue el hecho que se firmó un memorando. Como consecuencia, en las elecciones, la representación parlamentaria de los dos partidos del centro (PASOK y Nueva Democracia) cayó 70% y 50% respectivamente, con la crecida de las bancadas del comunismo, izquierda radical (la coalición SYRIZA) y los neo-nazis “Amanecer de Oro.”

 El mismo día, Francia eligió un presidente socialista, Francois Hollande. Pocos meses antes, en Irlanda, los escaños parlamentarios del partido gobernante Fianna Fail cayeron de 77 a 19. En España, el Gobierno viró a la derecha y pocos semanas después nacionalizó su banco, el Bankia, en Hungría lo hizo hacia la extrema derecha escribiendo una nueva constitución nacional y en Holanda, la extrema derecha provocó el derrumbe del Gobierno. Y la lista de cambios políticos son inéditos en tiempo de paz.

Emerge un claro patrón electoral: los demócratas cristianos y socialistas de centro, están siendo derrotados por partidos de extrema derecha o extrema izquierda. El hilo común, por voto popular, es el “rechazo a pagar la socialización de las ganancias privadas” en las burbujas especulativas que conllevó la caída de los bancos privados en los países europeos denominados “periféricos” (España, Grecia, Portugal y Irlanda.) Ella misma es resulto de años de desequilibrios estructurales en el comercio entre la periféria con el centro del Unión Europea (UE) –sobre todo las excesivas importaciones desde Alemania sin la posibilidad, en la zona euro, de compensaciones en las tasas de cambio.

En lugar de nivelar esos desequilibrios, el Gobierno alemán, fiel a la doctrina neoliberal, presiona por un pacto de austeridad para limitar los déficits a futuro pero, a los países periféricos y deficitarios, ese pacto no les ofrecer un mecanismo de equilibrar sus balances de pagos adentro de la zona euro (ZE).

La raíz de los problemas financieros de Europa es la insuficiente regulación en los bancos privados, un flujo de crédito que ha creado burbujas en bienes raíces en España e Irlanda y crecientes problemas en las balanzas de pagos en el periférico. La inestabilidad política es una reacción fuerte contra la falta de soluciones ofrecidos por la UE y el BCE. El corazón del problema es el diseño neoclásico de la relación entre el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales de la ZE. Hay una falta de coordinación y préstamos directos del BCE a los bancos centrales nacionales que favorece a los dueños de la industria alemana aunque no a sus empleados que han visto sus sueldos congelados para casi una decada.

En Bruselas, el 17 de mayo, el portugués Manuel Barroso –presidente de la comisión europeo—dio una charla orwelliana sobre Grecia enfatizando “la implementación de reformas estructurales y mesuradas para proveer el crecimiento”. “Queremos apoyar a Grecia” dijo él, “Queremos trabajar juntos con Grecia” y “Ya es, por supuesto, para el pueblo Griego para decirnos (los estados miembros[sic.] de la zona euro) que ellos quieren trabajar con nosotros y con las instituciones europeos.”

Manuel Barroso no dijo “los demás estados miembros de la zona euro” y su charla podría estar interpretada como una amenaza al pueblo Griego que la salida del euro podría ser consecuencia de resultados “no favorables en las próximas elecciones Griegas”.

 Puede ser que Barroso debería leer la Iliada de Homero. Allí se menciona por la primera vez (hace 29 siglos) a ‘Europa’ una diosa griega. La diosa Europa dio su nombre a un continente, una Unión Europea y la moneda común, el euro. Cuando se inventó la moneda común nunca pensaron en la posibilidad de un mecanismo para salir de lo mismo – volviendo a una moneda nacional (el drachma en el caso Griego).

 ¿Ahora amenaza el presidente de la comisión europea sobre la posibilidad de inventar un mecanismo inexistente para eliminar a Grecia de la zona euro?

¿En qué se basa la amenaza?, ¿en amenazar a la democracia (otra invento griego)? Alexis Tsiparis, líder de SYRIZA fue presentado con dos opciones: aceptar el rescate en una alianza con partidos centristas o elecciones”. Tsiparis eligió elecciones. Ahora le toca a los griego enseñarles a la comisión “Europea” un lección en la democracia.

*Tony Phillips es periodista y economista de finanzas regionales.
Co-autor del libro “What if Ireland defaults?” 
(de varios autores, entre ellos, Joseph Stiglitz)
Se editó y publicó en Dublín, Irlanda el 29 abril, 2012.

*Humor: Crisis Europea / jurgenschuldt.com

EA/tp

 

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